lunes, 1 de septiembre de 2014

[...] 
Si diviso una nube
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta,
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho,
¿Seré yo esa piedra?

[...]
Oliverio Girondo, "Persuasión de los días"



Me gusta ser feliz
y quiero la alegría contigo

No es difícil, hay que sonreír,
abrazarte, besarte, contemplarnos
mientras la lluvia baja,
tomarte de la mano mientras
la otra maneja, mientras
la otra se desliza.

Me gusta, me gustas.

Revolcarnos hasta confundir nuestro sudor.
hasta perder la conciencia de lo limpio y
encontrar la pureza del amor, su sencillez,
y su aullido ahogado.

Mientras vivamos en el crater de ese volcán
no importan los besos que aterrizen en tu boca
ni las manos que intenten arrancar ese vestido
Porque en tus ojos puedo sentir el magma que
anhela la espuma y las olas.

Sabes...

No soy de piedra, ni me gusta la geometría.
Me gusta el viento que empuja los dados


Two girlfriends. Pablo Picasso, 1904



martes, 26 de agosto de 2014

Nos estoy esperando






Con vicios y sin prisas



La collana di corallo, 1910 Wilhelm Gallhof (1878-1918)





Un océano de tus besos

Llenalo de tus medusas,
colorealo con tus ojos,
deja en él un silencio crepitante.
En su interior temblaré de su magnificencia,
cantar y vibrar con tus demonios.



Sierra la Giganta, Loreto, BCS. 
Foto: Miguel Angel de la Cueva.
Prefiero la libreta, ese cuaderno negro de pasta suave.
Ahí guardo lo lindo.

Estas sheets, sólo es desahogo,
comunicación abierta.

Ánimo, Fé, Esperanza,
dejar una sonriza, un guiño.

Llegar al otro lado, donde
están los ojos, la boca y Lust.

Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espada fulgurante,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.

Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno,
bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.


Casida de la mujer tendida, Federico García Lorca


Armonia in rosa, 1912 - Leon De Smet


Rancho San Gregorio, B.C.



De nuevo, los días de edificios y butacas.
La odisea de los vagones y el asco.

Ayer, no muy lejos, estaba,
y no quería partir.

Recuerdo esos cerros, ese monte,
su austeridad me impregnaba.

Nadar hasta la boya verde,
con todo un mar rodeandome.

Abajo de mi, metros de violento mar, arriba, imperio estelar.

El cirio silvaba una pintura rupestre.

miércoles, 11 de junio de 2014

Un plan B



No hay mayor cliche que tenerle miedo a la soledad, al abandono, a perder en el juego del amor. Pero el amor no es un competencia. O si lo fuera, ya perdiste desde el momento en que comenzaste a jugar en serio. Es... un acto fugaz, sin sentido y absurdo. Deliciosa absurdez. Parece imposible y en su platonismo está el atractivo. Pero tener un plan B no es amor, es cautela, es un sí a medias, sin entregas, sin pasión y una actitud muy inteligente. Pero que aburrido ser inteligente.

Por años creí que decir siempre la verdad, contarlo todo en las relaciones, era la forma más civilizada de una relación. En esas caminatas, me pregunto si no estuve todos estos años escondiendo mi miedo a las sorpresas (buenas o malas), a las mentiras y a la incertidumbre debajo de la verdad. La verdad entera (¿cuándo está entera la verdad?) es un remo, un escudo, un salvavidas, un ancla para el curso turbulento de la relación. Te sostienes de tus certezas, flotas sin riesgo (aparente) de sorpresas.

Tiene su mérito la comunicación y exponerse, saber con quien andas y conocer a detalle su pensamiento pero al final sólo es ilusión, sólo son palabras. Las acciones son las que cuentan, como nades es lo que cuenta, no sirve de nada el ancla ni el salvavidas. O le entras al mar o te vas a una piscina. Aun no me he ahogado lo suficiente como para huir a la piscina.

Desnudos, a nadar.




3,2 (lo que hacen las novias)
Si quiero escribir y seguir leyendo sobre el orinoco y los yanomami ¿Por qué estoy viendo fotos de Sophia Auster?

El internet no es el problema, soy yo.

lunes, 9 de junio de 2014

La conciencia en los sueños


Cenizas - Edvard Munch



¿Cuál es mi propósito en la vida?

Estábamos N. y yo tal vez en un hotel o un parque, de vacaciones seguramente. Por alguna razón P. está cerca y me pide encontrarnos. Acepto, nos encontramos en una habitación asexual con la presencia de mi madre, inocentemente tengo fe en que su presencia me vendrá en apoyo si algo sale mal. Ya distinguía cierto riesgo.

Platico muy cerca de P. cuando N llega y abre la puerta. Me asusto, me delato, esto no estaba bien. Valió verga.
N. Corre y P. busca sus cosas, olvidé, más bien no quise mencionar a P. que estaba con N. en aquel lugar. Veo a mi padre que se ríe de mí. Trato de explicar a P. que olvidé decirle ese pequeño detalle de N., que sí quería verla, que no sabía que venía con la intención de quedarse unos días y que eso ahora sería imposible. Ella no me escuchó, guardó sus cosas y lanzaba penetrantes miradas que quemaban todos los buenos momentos que pasamos. Fui cobarde al no avisarle que no estaba solo y egoísta por aceptar su visita estando con N. Pusilánime. Ayudo a P. con su maleta y la llevo al autobús (ruta 7 del pumabus ¿?). Al despedirme de ella creo ver su rostro 50 años más viejo. Es una señal, no veré a P al menos en muchas décadas.

Ahora debo buscar a N. y enfrentar mi verdadero castigo. Mi cabeza me recita las excusas: “sólo platicábamos”; “sólo quería conversar un rato con ella”; “por eso estaba mi mamá ahí”; “no sabía que quería quedarse”, etc. pero la conozco y sé que “sólo” para ella no es poco, sino un infinito: “apenas platicábamos, aun queríamos…”

Si la amo (sí) ¿Por qué hago lo que hago?

¿Qué pretendo en esta vida? Ya no soy un niño.

Todo el mundo, enterito




Todo pasó muy rápido.



Éramos felices.



Conversábamos en el idilio. Ella sonreía frecuentemente, al mismo tiempo se divertía tocando mis dedos con los suyos, como niña saltando de piedra en piedra. No te muevas mundo, quédate en este momento, en este instante de la canción.



Mi cuerpo permanecía titiritando, no podía creer la imagen que la naturaleza pintaba. Estaba el sol iluminando principalmente a ella por el arreglo de árboles y sus hojas de brillo dorado. La luz era caricia y su belleza se sonrojaba.

No pensaba, sólo era feliz, era feliz por su presencia y la virtud de hacerla feliz. Sus movimientos infantiles me describían la inocencia de su espíritu, la calidez de su organismo. Estaba feliz, no pensaba, sólo sentía felicidad rodeada de belleza. Y sonreíamos.

Quisimos caminar, dejamos el suave rincón de sombras y árboles, nos acercamos a una avenida muy urbana. Autos, histeria de autos, gente muy gris, muy olvidada, ultrajada por la vida y sus decisiones, por el terrible azar de su nacimiento, gente con la bondad robada, todos los sentimientos saqueados. La atmósfera era robo, peligro y miedo, cada vez más intenso. El instinto me advirtió del riesgo inminente, indómito. Miré hacia atrás casi en sincronía con el grito de ¡Corre!
Traté de distraer a ambos hombres pero sólo logré atraer al de la navaja que subió en el mismo camión detenido al que tuve que rogar para que se parara, subió para asaltar a todos los usuarios. Su navaja la apunto entre mis piernas y la acercó para sentir su advertencia muy seria. No dude en darle todo lo que tenía. No temía por mi sino por el estado de ella ¿la habrán alcanzado? ¿Estará bien? Más les vale no haberle tocado ni la punta de su cabello. Su vulnerabilidad me hirvió, alcancé y arrebate la navaja con la seguridad de apartar todo lo que me alejaba de ella. El ladrón no pudo detenerme y su cuello estaba amenazado por el filo del acero. Otras personas me ayudaron y él regresó a la calle, a robar a golpes a alguien más. No me importaba, sólo quería encontrarla a ella.

Descendí del transporte; vi la calle, los autos, la gente, el polvo y su ausencia. Ella no estaba ahí y si no estaba ahí ¿dónde podría estar? ¿por dónde empezar? ELLA NO ESTÁ.

Todo es sueño y pesadilla. El mismo sol pero no es la misma vida, ni mi insignificante ser. Que se hunda el universo entero si no te encuentro. Que implote la materia si despierto y no estás.

jueves, 5 de junio de 2014

Quedate

Insistes, mujer, en solo arruyar con el suspiro,
tu agitado respiro, solo a las estrellas
Que Apolo, tu hermano,
te dé el buen consejo:
"dormir en sus brazos, hermana"

Prometo hacerte soñar...

Sueños y recuerdos


Su mirada fue terrible. Fue un hachazo en todo mi ser. Temblé y por dentro me arrodille.
En ese momento empezaron a llover ideas, pretextos, excusas y germinaron filosofías caducas.

--------------------

Más tarde él habló y su poesía fue hermosa, titánica, un relámpago lírico. Su poesía era ligera pero enorme, era un ciervo, un león, un delfín, una ballena... no, era un tiburón. Sus palabras sembraban flores en mi mente, fecundaba la tierra de la imaginación, poblaba con bellas criaturas todo el espectro pero también fue cruel, sus recuerdos atávico, sus abismos inconmensurables, su grandeza y lo oscuro de la exégesis de nuestra especie. Lo gocé, como hace mucho no gozaba. Gracias.

----------------------

Volver al fracaso.

El me preguntó muchas cosas. ¿y te gusta lo qué haces? Con un gesto del más bajo apasionamiento y lleno de mediocridad intenté explicar que no. Él lo notó y sentenció: ¡Uy cuanta pasión! Ese fue el primer hachazo.

La realidad es clara. No estoy haciendo lo que me gusta, no se que me gusta. No se si estoy bajo el efecto de alguna pasión. Esto es terrible, me brotan lágrimas en cuanto lo pienso.  Tal vez a la mayoría le parezca trivial pero al compartir espacio y tiempo con él me exige mayores sacrificios, más dedicación. Me exige pasión y tengo que encontrarla.

Ahí viene la perorata:

¿Qué me gusta la ingeniería? En ratos. Es un reto para mi capacidad lógica, hasta el momento lo he hecho bien, muy bien pero sin destacar a lo grande ¿Por qué? porque no me apasiona. No me puedo comprometer a algo que no me apasiona. Pero... Quizás no me pueda apasionar algo hasta que no me comprometa.

Plata en la jaula






"Una línea de William Blake habla de muchachas de suave plata
 o de furioso oro, pero en Ulrica estaban el oro y la suavidad."
-Borges






Prólogo:

Las nubes, sólo aire, subyugan al sol y la luna, o los enamoran, o los abandonan...

Alta mar:

Es el escarnio del viento gélido, hace temblar mi piel, pero no impide que sólo pueda pensar en tu infinita luz. Mientras las nubes se empeñan en reducir tu voz, del otro lado del oceáno y la montaña se encuentran tus ojos con los de ella...

... Mientras soplo contra el batallón diáfano gris, tu sonrisa besa el cielo y fugaz cruzan los pensamientos de la arena, el mar y un beso al aire.

Epílogo:

Vuelve a todo pulmón. Caldera llena de carbón-perlar. Yorikke Lunar.

¿Es de día? No, es ella que viene de actuar la obra del infinito enamorado.

Luna en ti no hay guerra

viernes, 28 de febrero de 2014

Higos

Esta noche, el patio está poblado de una luz efímera, tenue, distante.
Convoca al placer, a la soledad, a los recuerdos.
En el viento flotan fecundaciones, sollozos contenidos, cortinas entreabiertas
y un sueño que se ahogó.

El ruido y la sombra excitan.
Somos dos.

domingo, 9 de febrero de 2014

La niñas


 
Tu rostro de albatros
ave de altura, delicada
Tus labios acarician como cristales de arena
en playas vírgenes.
Y tus ojos, son tu más feroz mordida
me siento débil si me alcanza
pero no deseo huir, al contrario,
ansío esa dulce muerte.

----


Parece
Sí, parece
que podría vivir en ese instante
Esa escalera
donde me propuse esperar tu última mirada
Te alejaste a la velocidad del sonido
pero no sin atacar, sin dañarme
Apuntaste al centro de mi alma
preparaste tu más mortífero veneno
y el fuego de tus labios encendió tu mano
para proyectar a mis vulnerables pupilas
toda mi vida pensar en ti