No es justo soñar así, súbitamente, contigo. Soñar que el juego empieza de nuevo.
Te apareces justo con la misma mirada que, después de más de medio año sin verte, aun recuerdo como si ayer mismo me hubieras besado y sonreido.
Te odio, desaparece de mi mente, no necesito tu recuerdo.
Luciérnaga, ninfa, bacante. No más. No soporto sonreír cuando me quema el fuego.
Dos minutos en mi recuerdo es todo lo que necesito para que me provoques esta reacción y te escriba estas palabras que ni te mereces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario