martes, 9 de noviembre de 2010

Las personas que sólo aman una vez en la vida son en realidad gentes superficiales. A lo que ellos llaman su lealtad y fidelidad, yo lo llamo el letargo de la costumbre o falta de imaginación. La fidelidad es a la vida emocional lo que la consistencia de la vida al intelecto: simplemente una confesión de fracasos.

¡Fidelidad! Incluye la pasión por la propiedad. Son muchas las cosas de las que nos desharíamos si no tuviésemos miedo a que otros las recogiesen.

1 comentario:

Miguel Ángel Bernal Reza dijo...

La verdad y la mentira no son la misma cosa. La consistencia es renunciar a saberlo todo. Ser inconsistente es la mejor manera de volverse un cerdo fascista que siempre tiene razón (no hay forma de contradecirlo). Reconocer la propia inconsistencia e ir por la vida de apasionado e infiel es querer obligar a los otros a reconocer mérito ahí donde sólo puede haber bostezos... Saludos.