Trabajar aquí es detestable.
Es un edén de la comodidad.
Un cenicero de pasiones.
No soy ratón de oficina.
Mi vista se limita a un rectángulo
azul grisaceo de un metro por otro.
Buen día, buen día....
¿Cómo estamos?
¿Cómo estamos?
¿Qué tal? ¿Qué tal?
!Provecho!, !Provecho!
¿Vamos a las alitas?
!PUERCOS!
animales detestables,
inoble ignorancia,
agonía de espiritu,
amable egoismo.
Tú, billetera de piel,
calzado importado,
reloj de plata y
mierda hedionda.
Papitas, chocolates
y coca. Falsas sonrisas,
corazón de oferta y
memoria de televisión.
Extasis de cheques y tarjetas,
chelas y drinks a las 8,
Adulto, humano consumado,
robot programado.
1 comentario:
Nada separa el momento de decir 'Mi tiempo no ha llegado aun' del momento en que dices 'Mi tiempo ha pasado ya'.
Publicar un comentario