De la obra salí reseteado, con el aliento super liviano. ¡Lo ataca todo! ¿Cómo se atreve a atacar así? No se le escapa nada. Baleado por todas partes, goteando esperanzas y pretensiones, con el asco de trivializarlo todo, caminé; pisoteando sombreros mágicos. El frío congeló mis dedos.
Creo que volveré a verla, a ver si resetear lo reseteado me des-enturbia la cabeza. Por cierto, quiero enamorarme, ¿dónde puedo leer a placer el texto?
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